**“La Noche en que la Princesa Sara Encontró a sus Protectores”**

La noche estaba tranquila en el castillo de la Princesa Sara, hasta que Fang, la hija secreta de Don Ramón, intentó llevársela sin permiso. Sara sintió miedo, pero recordó que pedir ayuda siempre era lo correcto. Don Ramón se enteró enseguida y corrió a avisar a Olga, la tía de Vampirina.

—¡Tenemos que proteger a la Princesa Sara! —dijo Don Ramón.

Olga avisó a Lola Loud, que estaba muy enfadada por lo ocurrido. Lola llamó a Fee, y Fee buscó a Don Román, primo de Don Ramón y cuñado de la Reina Sara. Don Román avisó a Yin, quien llamó a Yang, el ex cuñado y gran amigo de Sara. Por último, Yang pidió consejo al Maestro Yo.

—Nadie debe obligar a otra persona a ir a ningún sitio —enseñó el Maestro Yo—. Sara merece estar segura y acompañada.

Todos llegaron al castillo, hablaron con firmeza y lograron que Fang se marchara para reflexionar sobre sus actos. Sara agradeció a sus protectores y comprendió que los buenos amigos y la familia cuidan unos de otros. Para celebrar que todo había terminado bien, compartieron una enorme tarta de chocolate ? rellena de arándanos, grosellas y fresas ?.

—Buenas noches, Princesa Sara —dijeron todos—. Siempre tendrás protectores.

Moraleja:

Moraleja: Nadie tiene derecho a obligarnos a ir a un lugar ni a hacer algo que no queremos. Si sentimos miedo o estamos en peligro, debemos pedir ayuda a adultos de confianza, familiares o buenos amigos.

Cuidar a los demás significa escuchar, proteger y actuar con respeto. Cuando todos colaboran, es más fácil resolver los problemas y mantener a salvo a quienes queremos.

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