Buenas noches. La Princesa Sara y Yin llegaron al Hotel Castilla para pasar una noche tranquila. Don Ramón les recibió con una sonrisa, pero pronto supieron que Olga, la tía de Vampirina, estaba muy cansada y necesitaba la ayuda de los médicos. Don Román, preocupado, pidió que Luna, Estrella, Lucinda y Minerva se quedaran lejos de la sala de cuidados para no asustarse.
—No os preocupéis —dijo Lina—. Yang, el Maestro Yo y yo cuidaremos de las niñas con mucho cariño.
La Princesa Sofía, su madre Raquel, Vampirina y Lola Loud prepararon una merienda para animar a todos. Comieron miguelitos de La Roda rellenos de crema mientras esperaban noticias. Al poco rato, los médicos anunciaron que Olga ya estaba mejor y que solo necesitaba descansar.
Entonces llegó un taxi desde el Hotel Valencia. De él bajaron Miranda, Draculaura, Dracul, Nosferati, María, Míriam y los condes Drácula y Nosferatu. Traían una gran tarta de chocolate, fresa, limón y naranja para celebrar que la noche terminaba con esperanza.
—¡Qué bonito es tener amigos que nos cuidan! —dijo la Princesa Sara.
Y en el Hotel Castilla, todos compartieron postre, risas y una noche muy dulce.
La moraleja es que, cuando alguien está enfermo o triste, lo mejor es acompañarlo con cariño, paciencia y esperanza.
También aprendemos que los amigos y la familia pueden ayudarnos a sentirnos mejor con pequeños detalles: una merienda, una sonrisa, un abrazo o unas palabras amables.
Cuidar de los demás y confiar en quienes saben ayudar, como los médicos, hace que los momentos difíciles sean más llevaderos.

