La llegada de los pequeños aventureros

Un alegre día de verano, la puerta de mi casa se abrió de par en par para dar paso a dos pequeños aventureros: mis sobrinos, Sofía y Lucas. Con sus mochilas llenas de juguetes y sus ojos brillantes de emoción, llegaron listos para explorar un mundo lleno de sorpresas.

Juntos, nos adentramos en el jardín en busca de tesoros escondidos y criaturas mágicas. Sofía y Lucas no paraban de reír y correr, descubriendo cada rincón como verdaderos exploradores. Bajo la sombra de un árbol, montamos un picnic improvisado y compartimos historias de valientes caballeros y princesas encantadas.

Al caer la tarde, el sol comenzaba a esconderse y el viento susurraba que era hora de regresar a casa. Con los brazos llenos de recuerdos y las sonrisas grabadas en el corazón, nos despedimos con ansias de volver a vivir nuevas aventuras juntos. Los pequeños aventureros se marcharon prometiendo regresar pronto, llevándose un trocito de mi corazón en su travesía.

Moraleja:

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