**La aventura del arcoíris saludable**

Luna, Tomás y su conejita Nube jugaban en el parque cuando apareció, sobre la fuente, un arcoíris muy extraño. No brillaba igual en todos sus colores: el rojo estaba pálido, el verde casi dormido y el naranja parpadeaba como una luciérnaga cansada. De pronto, una gotita de luz bajó hasta ellos y les susurró que el Arcoíris Saludable estaba perdiendo su fuerza porque muchos niños habían olvidado comer frutas y verduras. Los tres amigos se miraron con sorpresa y decidieron ayudar.

—¿Y cómo podemos hacerlo? —preguntó Luna.

—Buscando los colores de los alimentos buenos —respondió la gotita—. Cada color le devolverá energía al arcoíris.

Entonces comenzó la aventura. En la huerta de la abuela de Tomás encontraron tomates rojos y fresas dulces; en el mercado hallaron zanahorias naranjas, plátanos amarillos y espinacas verdes; y en casa de Luna apareció un racimo de uvas moradas. Nube daba saltitos felices mientras los niños llenaban una cesta de colores.

—¡Parece que llevamos un arcoíris entero! —dijo Tomás.

Cuando regresaron al parque, colocaron la fruta y la verdura junto a la fuente. En ese instante, cada color subió al cielo como una cinta de luz. El arcoíris recuperó su brillo y, con él, los niños sintieron el cuerpo ligero y lleno de ganas de correr, reír y jugar. También comprendieron que, al comer mejor, se enfermaban menos y podían compartir más tiempo con sus amigos.

—Ahora entiendo —dijo Luna sonriendo—. Comer sano nos ayuda a crecer fuertes y felices.

Desde aquel día, Luna, Tomás y Nube preparaban meriendas coloridas para compartir. Y así aprendieron que cuidar la alimentación es como pintar la vida con todos los colores: las frutas y verduras nos dan energía, salud y alegría para vivir mejor con los demás. Moraleja: quien come de forma saludable cuida su cuerpo, fortalece su corazón y hace más bonita la amistad.

Moraleja:

La moraleja es que comer frutas y verduras de muchos colores ayuda a nuestro cuerpo a crecer fuerte, sano y lleno de energía.

Así como el arcoíris recuperó su brillo, los niños también se sintieron mejor al elegir alimentos saludables. Cada color trae algo bueno: fuerza, defensas, vitalidad y ganas de jugar. Por eso, una merienda colorida no solo alimenta el cuerpo, sino también la alegría.

Además, cuidar lo que comemos nos ayuda a enfermarnos menos y a disfrutar más tiempo con nuestros amigos y nuestra familia. Compartir alimentos sanos también es una forma de querernos y cuidarnos unos a otros.

—Si llenas tu plato de colores, llenas tu vida de salud y felicidad.

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