Hola, buenas tardes. En el cuento de hoy, la Reina Sara y Fee fueron al bautizo sorpresa de Mar y Lucía, las hijas del Conde Drácula y María. Mar recibió su nombre en honor a su tía Mar, y Lucía en honor a su abuela Lucy. La iglesia estaba llena de flores, globos y una enorme tarta con dos pequeñas estrellas de azúcar.
Don Ramón se acercó preocupado a la Reina Sara.
—Foo, el hermano de Fee, no podrá asistir por la broma que hizo en el funeral fingido del Conde Drácula.
Don Román se había enfadado mucho y avisó a Olga, la tía de Vampirina, a Vampirina y a Lola Loud. Ellas avisaron enseguida a Raquel, madre de la princesa Sofía y cuñada de la Reina Sara, y también a Olaf, esposo y cuñado de la reina. Todos esperaban que la tristeza no estropeara aquella celebración tan bonita.
Poco después, Don Ramón miró por la ventana y sonrió.
—¡Hay un taxi delante de la iglesia!
Del taxi bajaron Foo y el Conde Nosferatu. Foo agachó la cabeza y pidió perdón por su equivocación. El Conde Drácula aceptó sus disculpas y todos aplaudieron. Entonces comenzaron a repartir la tarta del bautizo sorpresa, y Mar y Lucía recibieron muchos abrazos, buenos deseos y sonrisas.
La moraleja es que todos podemos cometer errores, pero lo importante es reconocerlos, pedir perdón de corazón y aprender a hacerlo mejor la próxima vez.
Foo comprendió que sus bromas podían hacer sentir mal a los demás, especialmente en momentos importantes. Al disculparse, demostró valentía y respeto.
También aprendemos que perdonar puede devolver la alegría y unir de nuevo a la familia y a los amigos. Cuando tratamos a los demás con cariño, las celebraciones se llenan de abrazos, sonrisas y buenos recuerdos.

