**La Noche de los Miguelitos y la Esperanza en el Hotel Castilla**

Hola, buenas noches. La Princesa Sara y Yin, su esposa, llegaron al Hotel Castilla para pasar una noche tranquila. Allí las recibió Don Ramón con una bandeja de miguelitos de La Roda, rellenos de crema y espolvoreados con azúcar. Pero Don Román estaba muy preocupado: Olga, la tía de Vampirina, necesitaba una transfusión de sangre para recuperar fuerzas.

—No dejéis que Luna, Estrella, Lucinda y Minerva vengan todavía —pidió Don Román, con lágrimas en los ojos—. Esto les pondría muy tristes.

Lina, Yang y el Maestro Yo abrazaron a Don Ramón y a Don Román. La Princesa Sofía, su madre Raquel, Vampirina y Lola Loud prepararon una sala alegre con dibujos de estrellas, mientras cuidaban a las niñas y compartían los dulces. Poco a poco, todos comprendieron que acompañar con cariño también era una forma de ayudar.

Mientras tanto, un taxi llegó al Hotel Valencia. De él bajaron Miranda, Draculaura, Dracul, Nosferati, María, Míriam y los condes Drácula y Nosferatu. Traían tarta de chocolate, fresa, limón y naranja para animar a todos. Aquella Noche de los Miguelitos terminó con esperanza: Olga recibió la ayuda que necesitaba y, al amanecer, una sonrisa volvió al Hotel Castilla.

Moraleja:

La moraleja es que, cuando alguien está triste o necesita ayuda, no hace falta ser un héroe para acompañarle: un abrazo, una palabra amable, un dibujo o compartir algo rico pueden devolver la esperanza.

También aprendemos que cuidar los sentimientos de los demás es importante. A veces los mayores deben resolver problemas difíciles mientras los niños esperan en un lugar seguro y alegre.

Cuando familiares y amigos se unen con cariño, preocupación y solidaridad, los momentos difíciles se vuelven más llevaderos.

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