Buenas tardes. En el castillo de la Reina Sara, todo estaba muy silencioso porque ella y Fee iban a firmar unos papeles para vivir sus caminos por separado, con calma y respeto. Don Ramón, que siempre avisaba de todo muy deprisa, fue corriendo a contárselo a Olga, la tía de Vampirina, a Vampirina, a Yin, a Don Román, que era su primo, y también a Lola Loud. Al oír la noticia, Luna y Estrella, que estaban en habitaciones juntas, se asustaron muchísimo y empezaron a llorar.
Lucy y María, las novias del Conde Drácula y de Nosferatu, fueron enseguida a acompañarlas.
—No pasa nada, pequeñas, estamos con vosotras —dijo Lucy con voz suave.
—Aunque las cosas cambien, el cariño puede seguir brillando —añadió María, secándoles las lágrimas.
Entonces Olga tuvo una idea estupenda y todos bajaron al gran comedor. Allí prepararon helado de frutas de muchos colores, con fresas ? bien dulces y chocolate ? cremoso por encima. Vampirina repartió cucharitas, Yin colocó servilletas, Lola Loud contó chistes bajitos y Don Román hizo caras graciosas hasta que Luna y Estrella soltaron una risita.
Cuando cada uno tuvo su cuenco en las manos, el castillo pareció menos triste. La Reina Sara y Fee sonrieron al ver a todos unidos, porque comprendieron que, incluso en los días difíciles, la familia y los amigos pueden dar consuelo. Y así, entre cucharadas de helado, abrazos y palabras amables, las lágrimas se fueron calmando poquito a poco.
A veces, las cosas cambian y eso puede darnos miedo o tristeza. Pero los cambios no siempre significan que el amor desaparezca. Cuando las personas se separan con respeto y cariño, pueden seguir cuidándose de otras maneras.
También es importante recordar que no estamos solos en los momentos difíciles. La familia y los amigos, con abrazos, palabras amables y pequeños gestos, pueden ayudarnos a sentirnos mejor poco a poco.
—Cuando algo nos preocupa, compartirlo con quienes nos quieren nos hace más fuertes.
—Y cuando ayudamos a otros con ternura, una sonrisa, un juego o un postre rico, su corazón se siente más acompañado.
La moraleja es que, aunque haya días tristes, el cariño, la unión y la bondad pueden traer consuelo y esperanza. Porque cuando todos se apoyan, las penas pesan menos y la luz vuelve a brillar.

