Hola, buenos días. En el Hotel Málaga, la Reina Sara preparaba el Desayuno de los Secretos: una mesa con tarta de queso rellena de arándanos y naranja, bollitos crujientes y zumos de muchos colores. Mirando a Fee con ojos brillantes, le hizo una pregunta importante.
—Fee, ¿aún me quieres y me amas con locura?
Fee sonrió con cariño y tomó la mano de la reina.
—Sí, Reina Sara. Te quiero muchísimo.
Don Ramón, que había escuchado la conversación, corrió a avisar a Olga, la tía de Vampirina, a Vampirina y a Lola Loud, que estaba enfadada con Fee por un pequeño malentendido. Lola llamó a Don Román, primo de Don Ramón y cuñado de Sara. Él avisó a Grada, la madre de Fee, a Yang, al Maestro Yo y a Raquel, la madre de la princesa Sofía.
En la habitación contigua, Lucinda y Minerva se asustaron al oír tantas carreras por el pasillo. Por suerte, Miranda las abrazó con calma.
—No pasa nada, amigas. Solo están reuniendo a todos para desayunar.
Al final, Lola escuchó a Fee y comprendió que no había motivo para enfadarse. Todos compartieron el desayuno, aunque prometieron comer también fruta y pan saludable. Entre risas, secretos y tarta de queso, el Hotel Málaga amaneció más feliz que nunca.
La moraleja es que hablar con sinceridad y escuchar con atención evita muchos malentendidos. A veces podemos enfadarnos o preocuparnos sin saber toda la verdad, como le ocurrió a Lola.
También aprendemos que la familia y los amigos pueden ayudarnos a sentirnos tranquilos cuando tenemos miedo o dudas. Compartir, perdonar y cuidar unos de otros hace que cualquier lugar sea más alegre.
Y, por supuesto, disfrutar de un rico desayuno es aún mejor si lo acompañamos con alimentos saludables, risas y mucho cariño.

