Hola, buenas noches. En el cuento de hoy, la princesa Sara y Yin, su esposa, fueron al Hotel San para pasar una noche tranquila. El vestíbulo estaba lleno de lámparas suaves y estrellas de papel. Allí las recibió Don Ramón con una noticia preocupante: Olga, la tía de Vampirina, necesitaba una transfusión para ponerse mejor.
—No tengáis miedo —dijo la princesa Sara—. Los médicos saben cuidar muy bien de Olga.
Don Román, con los ojos llenos de lágrimas, pidió a Luna, Estrella, Lucinda y Minerva que no fueran a la sala médica, porque podía resultarles triste. Lina, cuñada de la reina Sara, Yang, hermano de Yin, y el maestro Yo prometieron acompañar a los pequeños y contarles cuentos hasta que todo pasara.
—Nosotros cuidaremos de ellas y no dejaremos que nadie esté solo —aseguró Lina.
La princesa Sofía llegó con su madre Raquel, Vampirina y Lola Loud. Mientras esperaban noticias buenas, todos compartieron miguelitos de La Roda rellenos de crema. Al rato, el médico anunció que Olga descansaba y mejoraría pronto. Entonces, en el Hotel San, las lágrimas se convirtieron en abrazos y sonrisas.
Cuando alguien que queremos está enfermo, es normal sentir miedo o tristeza. Pero no debemos afrontar esos sentimientos solos: la familia, los amigos y las personas que nos cuidan pueden acompañarnos, escucharnos y darnos esperanza.
También aprendemos que los médicos trabajan para ayudar a los enfermos y que, mientras esperamos, podemos cuidar unos de otros con cuentos, abrazos, palabras bonitas y pequeños gestos de cariño.
Estar unidos hace que los momentos difíciles parezcan un poco menos grandes.

