El sol apenas asomaba detrás de la colina cuando el gallo Kiriko cantó con todas sus fuerzas:
—¡KIKIRIKI, KIKIRIKI!
El granjero se despertó, se lavó la cara con agua fresca y salió al patio sonriendo.
—Buenos días, gallo Kiriko —dijo el granjero.
—¡KIKIRIKI, KIKIRIKI! —respondió el gallo, orgulloso de haber cumplido su trabajo.
El granjero caminó hasta el establo donde lo esperaba su amiga más grande.
—Hola, vaca Lola —saludó el granjero, mientras llenaba el comedero.
—¡MUUU, MUUU! —contestó la vaca Lola, moviendo la cola, feliz con su desayuno.
El granjero rió, porque la granja parecía un concierto de sonidos alegres.
Luego fue al corral de las ovejas y sacó un saco de alimento suave y delicioso.
—Buenos días, pequeñas nubes —les dijo cariñosamente.
Las ovejas se acercaron en fila, todas muy ordenadas.
—¡Mee, Mee! —balaban ellas, agradecidas, como si cantaran una dulce canción.
Por último, llegó al chiquero de los cerditos.
—Buenos días, cerditos —saludó el granjero, poniendo la comida en el suelo.
—¡Oig, ogi! —gruñeron los cerditos contentos, chapoteando un poco.
Entonces recordó a las gallinas y sus pollitos. Fue al gallinero y esparció granos dorados.
—¡Pío, pío! —cantaron los pollitos, rodeando a su mamá gallina.
La granja entera se llenó de música, y el granjero pensó que no había mejor manera de empezar la mañana que con aquella orquesta de animales felices.
En la granja del granjero todos los animales cantan de forma diferente: el gallo, la vaca, las ovejas, los cerditos y los pollitos. Ninguno suena igual, pero todos son importantes para que el día empiece bien.
La moraleja es que cada uno de nosotros tiene una voz y una manera especial de hacer las cosas. Aunque seamos distintos, todos podemos ayudar y hacer del mundo un lugar más alegre. No hace falta cantar igual que los demás para ser valioso.
Cuando trabajamos juntos, respetando lo que cada uno sabe hacer mejor, logramos una hermosa “orquesta”, como la de la granja.
Moraleja:
Aunque todos seamos diferentes, cada uno tiene algo único que aportar. Al escuchar, cuidar y respetar a los demás, hacemos que cada día comience más feliz.

