En un pequeño mercado, había una cesta repleta de manzanas brillantes y jugosas, pero en un rincón, una manzana se sentía triste y sola. Era una manzana pocha, con la piel arrugada y un color apagado. Ninguno de los compradores se fijaba en ella y, en su corazón, deseaba ser tan hermosa como las demás.
Un día, el señor Lorenzo, un amable anciano conocido por sus deliciosas recetas, se acercó a la cesta. Al ver a la manzana pocha, sintió una chispa de curiosidad. «Quizás esta manzana tenga algo especial que ofrecer», pensó. Sin pensarlo dos veces, la tomó con cuidado y se la llevó a su casa.
En su cocina, el señor Lorenzo decidió quitarle la piel arrugada. Con cada corte, la manzana comenzó a revelar un interior jugoso y dulce. El anciano sonrió al descubrir que, aunque por fuera se veía mal, por dentro era perfecta. Con mucho cariño, preparó un delicioso pastel de manzana, añadiendo canela y un toque de miel.
Cuando el pastel estuvo listo, el aroma dulce llenó toda la casa. El señor Lorenzo invitó a sus vecinos a probarlo, y todos quedaron encantados con el sabor. La manzana pocha, que había estado a punto de ser desechada, se convirtió en la estrella del día. Desde entonces, la historia de la manzana renacida se contó en el pueblo, recordando a todos que a veces, lo que parece imperfecto puede sorprendernos con su belleza interior.
**Moraleja:**
A veces, lo que vemos por fuera no refleja lo que hay por dentro. La manzana pocha, a pesar de su apariencia arrugada y apagada, tenía un corazón dulce y jugoso. En el pequeño mercado, todos la ignoraban, pero el señor Lorenzo vio su verdadero valor. Esto nos enseña que no debemos juzgar a los demás por su apariencia. Así como la manzana, muchas personas pueden parecer diferentes o imperfectas, pero pueden tener talentos y cualidades maravillosas que aún no hemos descubierto.
Es importante aprender a mirar más allá de lo superficial y valorar lo que realmente importa: la bondad, el talento y la belleza interior de cada ser. La próxima vez que veas algo que no te atraiga a simple vista, recuerda la historia de la manzana y dale una oportunidad. ¡Podría sorprenderte!

